Votaré por un presidente que no me avergüence con sus alegatos xenófobos

Belén Meneses 

El 14 de marzo de 2004 voté a Zapatero porque me pareció el mejor antídoto contra la prepotencia y la arrogancia características de los últimos años del gobierno de Aznar. Acudí a las urnas con el propósito de que mi voto contribuyera a desterrar el desprecio y la soberbia de la vida política, estimulada por la favorable impresión del candidato socialista, que en sus cuatro años de oposición había representado un ejemplo de respeto, tolerancia y responsabilidad.

Cuatro años después, mis percepciones se han tornado en certezas y las razones para volver a votar a Zapatero se han multiplicado. No sólo ha sido revalidada mi confianza en el líder socialista, sino que, a pesar de que siempre he votado a la izquierda, nunca había estado más convencida y segura del sentido de mi voto.

Acudiré a las urnas el 9 de marzo y votaré a Zapatero por convicción, no sólo porque la alternativa significa la vuelta al pasado, la restricción de derechos y un gobierno formado por Acebes, Zaplana, Arias Cañete y Martínez Pujalte. Mi voto será para Zapatero porque creo en su proyecto y confío en su palabra y en su honestidad para llevarlo a cabo.

Votaré a Zapatero por haber sido un ejemplo de educación y civismo, sin entrar en el terreno del insulto, la mentira y la exageración donde se ha instalado la derecha tramontana que no ha conseguido digerir su retorno a la oposición; tendrá mi voto por haber mantenido contra viento y marea ese talante que tantas burlas provoca en los líderes del Partido Popular, por no haber perdido nunca los papeles pese a las reiteradas descalificaciones personales lanzadas por sus adversarios; lo votaré por intentar contrarrestar con propuestas de diálogo los desprecios del líder de la oposición.

Volveré a confiar en Zapatero porque la política desarrollada en estos cuatro años por su gobierno ha fortalecido a los ciudadanos otorgándonos más derechos; porque su defensa de esos derechos se sustenta en leyes sociales y no en caducos discursos paternalistas; porque me convence su apuesta por la justicia social y no por la caridad.

Votaré a Zapatero por su valiente intento de silenciar para siempre el ruido de las bombas y las pistolas; por su empeño personal en la consecución de la paz por encima de objetivos de partido, arriesgando su prestigio político y sus opciones electorales. Le daré mi confianza porque, en un mundo donde proliferan cada día nuevos conflictos bélicos, necesito tener la seguridad de que mi presidente nunca apoyará guerras ilegales ni alentará enfrentamientos con otros pueblos.

Nunca votaré por quien, habiéndose erigido en único valedor de las víctimas del terrorismo, se opone a que los familiares de otras víctimas, las de los crímenes franquistas, puedan recuperar y sepultar dignamente los cuerpos de sus seres queridos olvidados en las miles de fosas comunes que siembran nuestra geografía. Votaré a Zapatero para que los niños y niñas españoles no tengan que jugar en parques y plazas que recuerden a criminales que combatieron contra la democracia que ellos disfrutan.

Votaré por un presidente que no me avergüence con sus alegatos xenófobos, que no enfrente a unos ciudadanos con otros estimulando las más bajas pasiones con el único objetivo de alcanzar el poder, consciente del perjuicio que su comportamiento irresponsable supone para la convivencia. Votaré por un presidente que tenga el valor de levantar su voz para defender los derechos de todos los ciudadanos que viven y trabajan con nosotros, vengan de donde vengan.

Votaré a Zapatero para que la niña de Rajoy pueda crecer en un país con más libertad, más derechos y más igualdad. Votaré a Zapatero para que cuando la niña se convierta en mujer disfrute de las mismas oportunidades que sus hermanos varones. Votaré a Zapatero para que ninguno de ellos sufra discriminación alguna sea cual sea su tendencia sexual.

Volveré a confiar en Zapatero porque me parece imprescindible para seguir avanzando hacia la España con la que me siento identificada: la España progresista, de la justicia social, de los derechos civiles y de la paz.

En definitiva, votaré a José Luis Rodríguez Zapatero, porque es lo mejor que le ha pasado a este país desde la muerte de Franco.

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